jueves, 20 de septiembre de 2012

"Amour Fou"


Su arte es propio, pero el mío es suyo.

De que manera separar el amor del arte si de este fluye la creatividad, inspiración y liberación del alma. Fuimos y somos una sola persona, sumergidos en un “amour fou”, las palabras que de principio a fin identificaron nuestro amor. He buscado incesante la definición para explicarle a otros de que se trata. Finalmente he resuelto, por mi cuenta, que es un sentimiento arrollador, causado por dos fuerzas que se atraen, en medio de una locura producida por la inmensa magnitud de este sentimiento. En nuestro caso particular, unido al arte del desnudo.

Me autodefino como una creación. Nací hace 28 años, pero Yana, la verdadera y auténtica, nació en Barcelona en abril de 2010, en una sesión de fotografía que sería la primera entre otras tantas que quedaron como legado de este “amour fou”. A la distancia tomo conciencia de lo difícil que resulta conseguir algo tan genuino. Aunque tengo la certeza de que este amor perdura en el tiempo, eterno, intocable. Ha recorrido la vida y transita la muerte. Está dentro mío, y me cuida a pesar de la distancia. Recorre cada camino a mi lado, y me mira, para una vez más decirme cuan hermosa estoy. Cuando río se sonríe. Por las mañanas despierto iluminada con la luz de sus ojos de cielo. Borracha de satisfacción, me enciendo y apago dependiendo de él. Mi mundo es su mundo, mi arte es el suyo.

     Yana y Daniel Bauer/ Fotografía por Yana
Un amor con locura, de esos que te elevan tan alto que cuando caes, el mundo tiembla. El infierno se hace terrenal y las fuerzas que antes se atraían ahora se traicionan, y surge el torbellino. Todo es inestable, hay fuego por doquier. Los amantes luchan ante el desastre para salvarse, pero se percibe; el final se asoma.

Así fue como lo maté. El cuerpo del delito fue la locura del amor. Murió sin sospechar que lo asesiné con el último impulso que me quedaba antes de perder la vida a su lado. La diferencia fue notable, mientras el sufría abiertamente por las heridas que incesante le causaba, yo intentaba tapar con banditas de color rosa, cada punto de donde me brotaba y brotaba el dolor.

Tirano el tiempo que se apropia de nuestras vidas sin tregua. Un reloj nórdico indica la puntualidad, y sobre todo la impuntualidad. El choque cultural que no cesa y todo lo externo que atenta en contra del verdadero amor. Pero quien soy yo para hablar de amor? No he aprendido a amar!! Nublada por mi condición latina de actuar rápidamente, he logrado que nuestro corto o largo tiempo de amor se convirtiera en una especie de pesadilla o sueño hecho realidad. Cuanto puede arrepentirse una persona de sus errores, de todo aquello que causó la muerte de mi amante, mi amigo, mi compañero, mi gran amor, y que a la vez provocó la mía.

Nuestras almas liberadas gozarán de satisfacción. Dos amantes que dejan la vida juntos sobreviven en el arte del desnudo eternamente en un “amour fou”.

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